Paititi
Según una leyenda poco antes de que los españoles conquistaran la ciudad
del Cuzco, salió el último inca junto con su pueblo y se internó en lo profundo
de la selva del " Madre de Dios ", en Perú. Pero antes de su huída
los incas habían tomado sus más sagrados objetos dorados con ellos. Uno de
estos era el famoso disco solar. Ellos, en medio de la selva, construyeron la
ciudad del Paititi, llamada luego por los españoles
El Dorado (la ciudad dorada).Así se conservó el antiguo conocimiento.
Se cree que un grupo de maestros todavía vive allí, resguardando por centurias
la antigua sabiduría. El Dorado del español y el Paititi
de los nativos es uno y en el mismo lugar. Pero para el primero sólo representa
el oro material. En cambio el Paititi para el inca es
el lugar del amor, el conocimiento y la sabiduría.

“Corazón del corazón,
tierra in-dia del Paititi a
cuyas gentes se llama in-dios, todos los reinos limitan con él, pero él no
limita con ninguno.
Estos son los reinos del Paititi, donde se tiene el poder de hacer y desear, donde
el burgués sólo encontrará comida y el poeta tal vez pueda abrir la puerta,
cerrada desde antiguo del más purísimo amor.
Aquí puede verse sin
atajos el color del canto de los pájaros invisibles.”
El
muro de Pusharo
Poco antes de atravesar el cañón, casi a orillas del
río Siskibenia y después de vencer una impenetrable
vegetación, se halla el muro de Pusharo,
esa “puerta” que conecta a otra realidad y donde habitan los “paco pacuris”, los
guardianes primeros del lugar, según los nativos. Esa enorme roca de arenisca
gris, lleva grabados innumerables petroglifos cuya data es al menos de 14.000
de años de antigüedad, de
La simbología en su conjunto que nos presenta esta
piedra incrustada en medio de la selva nos revela una apasionante historia, una
historia que tiene que ver con los orígenes de la especie humana, de su
evolución y también de su futuro.
Estos petroglifos que descansan en esta roca de
